“¿Dónde deje la botella?, pero..., no, ¿sí?”, había dicho el confundido cantinero.
¿Por qué no tomé una buena botella de whisky?, habían más detrás del cantinero, mejores marcas que este Red Label; no tuvo sentido el tomarla apurado; tal vez, tal vez hubiera sido mejor quedarse en ese bar gastado, así no tuviera que conseguir botellas de agua mineral, además de que tienen esos platos pequeños llenos de aceitunas, platillos con totopos y salsas a medio revolver, con tomates partidos en trozos muy grandes o muy chicos. Quiero estar solo, aunque ya no sé que significa, solo veo su estela que deja humo de cigarrillo herido, o tal vez los sueños donde llenaba de lodo mis oídos han filtrado los ruidos ajenos. Mi percepción, mi lógica a girado unos 180 grados agrediendo la originalidad de la luna, mostrándome el lado que nadie ve, solo eso, adiós al conejo de la luna así de fácil, adiós a la cara conocida.
Esta banca del parque apenas me alcanza para poner la botella, mi vaso y las botellitas de agua mineral, mi cuaderno y mi gastada pluma. Es extraño para la gente que pasa, en esta tarde manchada de fin de semana, ver un servicio de whisky completo desatendido en una banca, dos o tres han querido llevársela sin éxito en medio de silbidos nerviosos, no vieron que era yo quien la sujetaba.
Todavía no se por cual puerta entré y... total, no importa.
“Como si pretendiera protegerme de la lluvia
con una toalla que nunca se cansa de absorber
Cómo cuando intento no ver el sol prendiendo focos
Y me arropo aún más cuando quiero despertar
Si tan solo con un soplo tibio lo disipara”
¿Dónde estará mi familia, tíos y tías, los bebes que piden biberones, tibios por favor, a parientes políticos?. Recuerdo mi nombre, mi dirección, recuerdo cada bache de mi calle, se que escondites me ayudaron en la desesperación del juego del bote robado... pero no, no recuerdo el nombre de la ciudad. Esos detalles me ahogan, como si mi cabeza hubiera pasado por un colador singular que quita recuerdos claves, detalles que le pudieran dar sentido a mi pasado, a lo mejor y el colador era azul, de un metálico peltre, rayado en las orillas y si se usa produce el ruido del frote del tenedor y el papel aluminio. Sé que anduve de novio con ella, con ------- y mi suegro a quien mentí más de una vez era -------. Creo que mi maestra de 5 año de primaria fue --------.
“Como ver correr a una sombra detrás de otra,
buscando una puerta dentro de una tienda de autoservicio
mientras la radio nostálgica suena por las bocinas del techo raso
sin importar que hojeo revistas de ediciones pasadas
Si pregunto al salir de esta, a la lluvia
me responde picándome los ojos rojos de ayer
en una lucha de resfriados y toses
una sombra entra
y no conduzco”
Desesperante, es el imaginar que todo lo que viene de mí esta condenado. Llegue aquí tan rápido como tarda uno en subir al lavamanos de olor a pasta Colgate, si, luego vino el brinco hacia al espejo.
Entro a cocinas y como a mi antojo frente miradas confundidas de cocineros que jurarían haber dejado el plato sobre la mesa, no le dan importancia a los objetos que tomo y cuando chocan contra mí no se inmutan y siguen con su rutina. Antes me desesperaba, hoy no, ó olvidé si antes me desesperaba.
He empezado a dejar notas por doquier, en camiones, bancas, restaurantes, estanques, en la almohada de ella, en un aparador debajo de zapatos, debajo de la servilleta. Son notas que piden ayuda, y de sentimientos, ojalá alguien las encuentre, mínimo algunas para que tengan sentido, porque he preferido dejar fragmentos en ves de todo en uno para elevar probabilidades de su hallazgo. Espero el día en que me llamen por mi nombre, me griten desde lejos: ¡leí lo que escribiste ------ ¡.
“Como narrar, pintar, hacer el sketch de mi desayuno, de lo helado frío de una hogaza rematada de untadas y tragos instantáneos, con background de músicas y hastíos encontrados, con abanicos de rotores a media velocidad ululando sonidos que solos los escarabajos contestan, mis pasos resonando de eco en la loza de polvo y sueños deshilachados, sólo movidos por las corrientes de aire de mi paseo esporádico por diferentes lares, todo para acabar con el sonido metálico exasperante que me regresa a la realidad certera, con dichos y palabras objetivas, que me duelen y pretenden arrebatar, al igual que arrebato útiles para seguir el pasillo angosto.”
No veo porque no creer en la reencarnación, pero lo que sí no creo es que piensen que es continúa, que al morir, nacen en otra casa o en el cuarto de hospital de al lado. Porque creo que yo ya he muerto, mas bien que me he suicidado, y ha sido incontables de veces, por hastío, por saber todo lo que importaba, por ver que en verdad no existe el futuro. Y cuando caía fulminantemente suicidado, renacía quince años antes, y dos años más mientras aprendía a caminar, volvía nacer, o nacía 6 años atrás, y me estaba suicidando 20 años adelante. Suicidios y nacimientos, pierden sentido cuando te das cuenta que en verdad no ha transcurrido más de 40 años entre alumbramientos y defunciones, y que no pasaré de ese límite. El juego del espacio y del tiempo. Los nombro para negarlos. Pero me he aburrido, hoy estoy vivo sin querer.
Una tortuga etérea avanza mientras una liebre impalpable deambula en una pista que no sabe que existe, y existe de pronto una oleada de mar intangible que nadie contesta; unos zapatos con un ser incorpóreo e imaginario apartan dos cuadras a alguien que camina en dirección opuesta ocultándose al ser palpable.
“Quiero que se nuble, que se apague el sol, que llueva, que granice y cuando hable se produzca vaho, reírme sólo en la calle con la soledad a mi lado, a quien le he agarrado amor, amor de adicto, de una nota al instrumento, de color a un cuadro, de lágrima al ojo, y una vez en la calle desierta, tomar un paño sucio y borrar las señales de tránsito, de las vitrinas, de la calle...”
El cantinero repetía “¿dónde deje la botella?” una y otra vez, “¿dónde deje la botella?”, mientras atendía a los clientes y veía su repertorio de botellas nacionales e internacionales, al mismo tiempo que intentaba poner cara de despreocupado por si era broma del personal por ser novato.
Cuando me quedo tiempo viviendo con una familia y empiezo a aprender de ella, saber a que misa va, y que le pasa a la tía Hilda y empezar a quererla, es cuando llega el dolor de no poder hablarles y hay que salir hacia atrás.
De distracción tengo el cine.
“Sólo rumores ajenos, vivencias impropias, descripciones rápidas e indirectas, es lo que tengo de ti. Desconozco tu rostro actual, tu nueva forma de reír, no sé si todavía el cabello cae sobre tu mirada inquisidora e infantil, tal vez hallas dejado de mirar sobre tu espalda para ver si todavía estoy ahí. ¿En quien confías hoy, con quien rompes pesares, las angustias y malas películas?. ¿Cómo será la nueva música que escuchas, con la que bailas inconsciente, esa que toca tu radio de baterías doble A, que no sueltas y no lo descansas. Será que un beso que ahoga te quitó el vacío del pecho, o una brisa invernal muy de mañana tocó tu ventana y te llevó consigo... ”
Flotando en el estanque la hoja de papel cumple con su compromiso, mostrando emoción al primer transeúnte que la vea, mientras se cubre en su alrededor de reflejos húmedos del cielo teñido de hoy, con sus aves migratorias flotando encima de él, contestando el verde de las copas de los árboles, cómo espejo de imágenes de gente que pasa por ahí, imperceptibles a ellos mismos y a una nota, a mil, mil cien notas perdiéndose en millones de colores dentro de un todo.
“¿Dónde dejé la botella?”
Me he enamorado algunas veces, las he seguido día y noche pero tarde o temprano he visto que tienen su mundo, que tienen quien le abre la puerta antes de entrar al auto, quien le envía rosas que provocan la desesperación de conseguir florero y agua. Espero que haya alguien que sufra mi desdicha también y así pueda leer esta hoja, no, no es buena letra, la pluma no ayuda, espero que algún día la encuentren. Le sacaré copias, al fin y al cabo son gratis, eso haré en la papelería de la esquina. Además iré por más limones.
Son las 4:13 pm, Viernes.
domingo, 1 de agosto de 2010
viernes, 30 de noviembre de 2007
En Medio de Nada
En medio de nada
sobre calles y banquetas
y zumbidos,
luces de autos y aparadores
Noches de calores húmedos
y músicas de fiestas que trae el viento,
sólo eso y nada mas,
Nada
sin recuerdos tercos,
y pasar sobre charcos
y pastos recien cortados,
sin ver atrás
sin verte de nuevo,
No creas en el olvido,
no le apuestes,
en el sueño, cúbrete con la almohada,
tira las sabanas y colchas,
deja la luz prendida
y no tengas un vaso de agua en el buró,
desmáyate sobre el piso,
no huelas sales, alcohol,
no recobres la conciencia,
huele la cama,
pon atención al olor del refrigerador
y permanece helada
lejos de ti,
algo sobre ti,
cuando oí mi nombre
y el espejo no me recuerda ,
es a ti a quien extraña,
ya no puedo imaginarme más allá del miércoles
siempre es miércoles,
una,
una y otra vez.
sobre calles y banquetas
y zumbidos,
luces de autos y aparadores
Noches de calores húmedos
y músicas de fiestas que trae el viento,
sólo eso y nada mas,
Nada
sin recuerdos tercos,
y pasar sobre charcos
y pastos recien cortados,
sin ver atrás
sin verte de nuevo,
No creas en el olvido,
no le apuestes,
en el sueño, cúbrete con la almohada,
tira las sabanas y colchas,
deja la luz prendida
y no tengas un vaso de agua en el buró,
desmáyate sobre el piso,
no huelas sales, alcohol,
no recobres la conciencia,
huele la cama,
pon atención al olor del refrigerador
y permanece helada
lejos de ti,
algo sobre ti,
cuando oí mi nombre
y el espejo no me recuerda ,
es a ti a quien extraña,
ya no puedo imaginarme más allá del miércoles
siempre es miércoles,
una,
una y otra vez.
Ayer quise saber
Ayer quise saber quien eras,
pregunté por ti en la tienda de la esquina
y al perro que no quiso seguirme,
nadie dijo nada
ni tú ni nadie,
Sé que estas en tu casa, indiferente
sin saber, ó sabiéndolo todo
incomprendida,
Tal vez pasé por tu calle,
y caminé por donde aprendiste andar,
y yo sin entender,
sin comprenderte,
y la pluma en el agua
sin un ave,
ó cuando lloraste
cuando chocó la mariposa en tu ventana
eras tú y sólo tú
a quien conocí cuando me preparaba el desayuno.
pregunté por ti en la tienda de la esquina
y al perro que no quiso seguirme,
nadie dijo nada
ni tú ni nadie,
Sé que estas en tu casa, indiferente
sin saber, ó sabiéndolo todo
incomprendida,
Tal vez pasé por tu calle,
y caminé por donde aprendiste andar,
y yo sin entender,
sin comprenderte,
y la pluma en el agua
sin un ave,
ó cuando lloraste
cuando chocó la mariposa en tu ventana
eras tú y sólo tú
a quien conocí cuando me preparaba el desayuno.
2do Fragmento "Antes que Nada"
“Imagino que llego a casa, y oigo el ladrido del perro, la puerta necesita una buena mano de barniz, y abro... y entro, y veo la sala; parece que hace poco estuviste sentada en el sillón mediano de la sala, dejaste una taza en la mesita, moviste el arreglo de la mesa del comedor; el aroma de la casa es el tuyo, no sé en que parte estás de la casa, pero oigo la televisión; prendo el aire sólo por impulso, no digo tu nombre, no te llamo, espero a ver si te diste cuenta de mi llegada, saco del refrigerador un jugo y lo abro rumbo al cuarto; en el pasillo sobre el librero, está tu foto cuando tenías quince años, otro de una piñata de tu niñez, y otra foto que siempre te dio pena que la viera, nunca te gustó, pero la dejamos porque a mí me parecía bien; cuelgo bien el teléfono, veo el brillo de la televisión en la pared del cuarto y entro... no estás, no hay televisión, no hay muebles, no hay libreros, no existe tu cuarto, no hay pasillos, no hay fotos, ni sillones, ni flores, sólo quedo yo... parado sobre nada”.
miércoles, 24 de octubre de 2007
Hojear
.....Cierto día llegó y cerró tras de sí la puerta de su pequeño departamento…
.....Dentro de la rutina, de su peculiar modo de lectura que consistía en tomar un libro con ambas manos, una de soporte y la otra que ayudaba a pasar las hojas de forma que el libro y todas sus letras desfilaban en unos cuantos segundos, algunas veces parecían formarse figuras móviles como una mala caricatura, y en otras ocasiones que era lo mas frecuente, el libro no presentaba nada, solo paginas encimándose a buena velocidad. Por esto, cuando salía en busca de nuevos libros nunca leía el título, ni de quien eran, o si era una antología de poesía o la nueva biografía de un escritor ruso, los escogía por su número de páginas, el grosor del libro, sencillamente así era.
.....Así, dentro de su mundo, plagado de rutinas a conciencia, entre llegar y cerrar su puerta al exterior cada noche, con el mismo estirón de brazo que prende el foco de la recámara, y jalando la silla un poco bajo la luz, nunca usando el respaldo, encorvado para ver mejor las figuras del libro, fue cuando empezó…
.....con el libro del grosor de su puño, de pasta dura, de color café gastado, de portada desnuda, pero con letras grandes impresas en la primera página…
.....con la mano zurda tomar el borde del libro, donde se unen sus hojas, y la derecha, el pulgar sobre la pasta y los demás detrás del libro en la orilla, haciendo contrapeso para curvear el libro y así permitir que este fluya en una rápida hojeada…
.....encorvarse un poco mas,
.....primero viene el ruido, como el aleteo magnificado de muchas polillas…
.....ver la misma hoja del libro con sus párrafos moviéndose, creciendo, achicándose..
.....enfocar las numerosas letras, pintadas por doquier, que se convierten en pequeñas manchas, que empiezan a despertar y se mueven…
.....son hormigas negras, dentro del libro
.....el murmullo del aleteo de insectos,
.....y las hormigas extienden su camino fuera de las hojas
.....verlas afuera, en los dedos, ver como suben
.....en los brazos, en su peculiar recorrido,
.....cambiando su intensidad de color, como una noche invertida de estrellas negras que tintinean,
...................................sin frescura de la noche,
..........................................................................................olor a libros gastados, confundidos
con aromas de viejos muebles de madera, y olor a tierra recién llovida..
..............................es cuando por vez primera apareció la silueta.
.....Dentro de la rutina, de su peculiar modo de lectura que consistía en tomar un libro con ambas manos, una de soporte y la otra que ayudaba a pasar las hojas de forma que el libro y todas sus letras desfilaban en unos cuantos segundos, algunas veces parecían formarse figuras móviles como una mala caricatura, y en otras ocasiones que era lo mas frecuente, el libro no presentaba nada, solo paginas encimándose a buena velocidad. Por esto, cuando salía en busca de nuevos libros nunca leía el título, ni de quien eran, o si era una antología de poesía o la nueva biografía de un escritor ruso, los escogía por su número de páginas, el grosor del libro, sencillamente así era.
.....Así, dentro de su mundo, plagado de rutinas a conciencia, entre llegar y cerrar su puerta al exterior cada noche, con el mismo estirón de brazo que prende el foco de la recámara, y jalando la silla un poco bajo la luz, nunca usando el respaldo, encorvado para ver mejor las figuras del libro, fue cuando empezó…
.....con el libro del grosor de su puño, de pasta dura, de color café gastado, de portada desnuda, pero con letras grandes impresas en la primera página…
.....con la mano zurda tomar el borde del libro, donde se unen sus hojas, y la derecha, el pulgar sobre la pasta y los demás detrás del libro en la orilla, haciendo contrapeso para curvear el libro y así permitir que este fluya en una rápida hojeada…
.....encorvarse un poco mas,
.....primero viene el ruido, como el aleteo magnificado de muchas polillas…
.....ver la misma hoja del libro con sus párrafos moviéndose, creciendo, achicándose..
.....enfocar las numerosas letras, pintadas por doquier, que se convierten en pequeñas manchas, que empiezan a despertar y se mueven…
.....son hormigas negras, dentro del libro
.....el murmullo del aleteo de insectos,
.....y las hormigas extienden su camino fuera de las hojas
.....verlas afuera, en los dedos, ver como suben
.....en los brazos, en su peculiar recorrido,
.....cambiando su intensidad de color, como una noche invertida de estrellas negras que tintinean,
...................................sin frescura de la noche,
..........................................................................................olor a libros gastados, confundidos
con aromas de viejos muebles de madera, y olor a tierra recién llovida..
..............................es cuando por vez primera apareció la silueta.
Fragmento de "Antes que Nada"
“Sólo para locos” reza el letrero manchado, y dentro del lugar las personas tienen el aspecto de un anónimo, de un desapercibido, tal vez de quien sería perfecto para ser el desempleado del mes; ellos son los locos, es ser normal con las letras inversas. El lugar sólo abre cuando es hora de dormir, cuando es mucho el sueño. El viejo techo fue cambiado por uno transparente, y en vez de botana en el centro de las mesas hay lápices, y en lugar de servilletas hojas de papel, con renglones y sin ellos, depende de la mesa.
Puedes pedir vasos tequileros para llenarlos de lágrimas, vienen con limón; puedes pedir espejos manchados y oscuros. El aire acondicionado funciona cuando se quiere tener una nube encima, y cuando es mucho el frío se colocan figuritas de hielo para que las puedas derretir tristemente con las velas.
Existen focos, pero no dan luz, dan zumbidos, murmullos.
Si lo deseas, por unas monedas te dan pastillas para que se te acabe el aire, para que lo pierdas poco a poco, pero pronto se acaba el efecto, y hay que pedir más, y si llegaste temprano el vaho que dejas es de color azul verde.
Debes venir acompañado de la soledad, y en la mesa ser cortés y jalarle la silla para que se siente, uno no debe pedir primero.
No puedes entrar si vienes contando borregos blancos o anaranjados, son irreductibles para esto, ah, y eso sí, tienes que llegar sin invitación.
Puedes pedir vasos tequileros para llenarlos de lágrimas, vienen con limón; puedes pedir espejos manchados y oscuros. El aire acondicionado funciona cuando se quiere tener una nube encima, y cuando es mucho el frío se colocan figuritas de hielo para que las puedas derretir tristemente con las velas.
Existen focos, pero no dan luz, dan zumbidos, murmullos.
Si lo deseas, por unas monedas te dan pastillas para que se te acabe el aire, para que lo pierdas poco a poco, pero pronto se acaba el efecto, y hay que pedir más, y si llegaste temprano el vaho que dejas es de color azul verde.
Debes venir acompañado de la soledad, y en la mesa ser cortés y jalarle la silla para que se siente, uno no debe pedir primero.
No puedes entrar si vienes contando borregos blancos o anaranjados, son irreductibles para esto, ah, y eso sí, tienes que llegar sin invitación.
sábado, 20 de octubre de 2007
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"Nunca supo como empezó a sudar tanto, ese sudor pegajoso, clásico de un gran esfuerzo, pero él estaba acostado en su sillón preferido, ligeramente doblado para no caer. Tuvo que levantarse, el sudor era insoportable, metió sus pies en sus zapatos gastados y se dirigió a la cocina. Abrió el refrigerador, el que a veces da toques, sacó el galón de agua y enseguida un vaso de cristal, nunca imaginó que tuviera tantos poros y tanta agua en su cuerpo, era demasiado sudor, cuando se empinaba el vaso vio su reflejo en el fondo del vaso, sentía disolverse y alcanzó a ver su mirada sudorosa, en eso oyó el estrepitoso ruido del vaso al quebrarse en el piso, no lo pudo ver, él estaba disuelto en el galón"
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