viernes, 30 de noviembre de 2007

En Medio de Nada

En medio de nada
sobre calles y banquetas
y zumbidos,
luces de autos y aparadores

Noches de calores húmedos
y músicas de fiestas que trae el viento,
sólo eso y nada mas,

Nada
sin recuerdos tercos,
y pasar sobre charcos
y pastos recien cortados,
sin ver atrás
sin verte de nuevo,

No creas en el olvido,
no le apuestes,
en el sueño, cúbrete con la almohada,
tira las sabanas y colchas,
deja la luz prendida
y no tengas un vaso de agua en el buró,

desmáyate sobre el piso,
no huelas sales, alcohol,
no recobres la conciencia,
huele la cama,
pon atención al olor del refrigerador
y permanece helada
lejos de ti,

algo sobre ti,
cuando oí mi nombre
y el espejo no me recuerda ,
es a ti a quien extraña,
ya no puedo imaginarme más allá del miércoles
siempre es miércoles,
una,
una y otra vez.

Ayer quise saber

Ayer quise saber quien eras,
pregunté por ti en la tienda de la esquina
y al perro que no quiso seguirme,
nadie dijo nada
ni tú ni nadie,

Sé que estas en tu casa, indiferente
sin saber, ó sabiéndolo todo
incomprendida,

Tal vez pasé por tu calle,
y caminé por donde aprendiste andar,
y yo sin entender,
sin comprenderte,
y la pluma en el agua
sin un ave,
ó cuando lloraste
cuando chocó la mariposa en tu ventana
eras tú y sólo tú
a quien conocí cuando me preparaba el desayuno.

2do Fragmento "Antes que Nada"

“Imagino que llego a casa, y oigo el ladrido del perro, la puerta necesita una buena mano de barniz, y abro... y entro, y veo la sala; parece que hace poco estuviste sentada en el sillón mediano de la sala, dejaste una taza en la mesita, moviste el arreglo de la mesa del comedor; el aroma de la casa es el tuyo, no sé en que parte estás de la casa, pero oigo la televisión; prendo el aire sólo por impulso, no digo tu nombre, no te llamo, espero a ver si te diste cuenta de mi llegada, saco del refrigerador un jugo y lo abro rumbo al cuarto; en el pasillo sobre el librero, está tu foto cuando tenías quince años, otro de una piñata de tu niñez, y otra foto que siempre te dio pena que la viera, nunca te gustó, pero la dejamos porque a mí me parecía bien; cuelgo bien el teléfono, veo el brillo de la televisión en la pared del cuarto y entro... no estás, no hay televisión, no hay muebles, no hay libreros, no existe tu cuarto, no hay pasillos, no hay fotos, ni sillones, ni flores, sólo quedo yo... parado sobre nada”.