miércoles, 24 de octubre de 2007

Hojear

.....Cierto día llegó y cerró tras de sí la puerta de su pequeño departamento…
.....Dentro de la rutina, de su peculiar modo de lectura que consistía en tomar un libro con ambas manos, una de soporte y la otra que ayudaba a pasar las hojas de forma que el libro y todas sus letras desfilaban en unos cuantos segundos, algunas veces parecían formarse figuras móviles como una mala caricatura, y en otras ocasiones que era lo mas frecuente, el libro no presentaba nada, solo paginas encimándose a buena velocidad. Por esto, cuando salía en busca de nuevos libros nunca leía el título, ni de quien eran, o si era una antología de poesía o la nueva biografía de un escritor ruso, los escogía por su número de páginas, el grosor del libro, sencillamente así era.
.....Así, dentro de su mundo, plagado de rutinas a conciencia, entre llegar y cerrar su puerta al exterior cada noche, con el mismo estirón de brazo que prende el foco de la recámara, y jalando la silla un poco bajo la luz, nunca usando el respaldo, encorvado para ver mejor las figuras del libro, fue cuando empezó…

.....con el libro del grosor de su puño, de pasta dura, de color café gastado, de portada desnuda, pero con letras grandes impresas en la primera página…
.....con la mano zurda tomar el borde del libro, donde se unen sus hojas, y la derecha, el pulgar sobre la pasta y los demás detrás del libro en la orilla, haciendo contrapeso para curvear el libro y así permitir que este fluya en una rápida hojeada…
.....encorvarse un poco mas,
.....primero viene el ruido, como el aleteo magnificado de muchas polillas…
.....ver la misma hoja del libro con sus párrafos moviéndose, creciendo, achicándose..
.....enfocar las numerosas letras, pintadas por doquier, que se convierten en pequeñas manchas, que empiezan a despertar y se mueven…
.....son hormigas negras, dentro del libro
.....el murmullo del aleteo de insectos,
.....y las hormigas extienden su camino fuera de las hojas

.....verlas afuera, en los dedos, ver como suben

.....en los brazos, en su peculiar recorrido,
.....cambiando su intensidad de color, como una noche invertida de estrellas negras que tintinean,
...................................sin frescura de la noche,
..........................................................................................olor a libros gastados, confundidos
con aromas de viejos muebles de madera, y olor a tierra recién llovida..

..............................es cuando por vez primera apareció la silueta.

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