Ayer quise saber quien eras,
pregunté por ti en la tienda de la esquina
y al perro que no quiso seguirme,
nadie dijo nada
ni tú ni nadie,
Sé que estas en tu casa, indiferente
sin saber, ó sabiéndolo todo
incomprendida,
Tal vez pasé por tu calle,
y caminé por donde aprendiste andar,
y yo sin entender,
sin comprenderte,
y la pluma en el agua
sin un ave,
ó cuando lloraste
cuando chocó la mariposa en tu ventana
eras tú y sólo tú
a quien conocí cuando me preparaba el desayuno.
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